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AVES => Foro general => Mensaje iniciado por: jordi en 14 de Octubre de 2013, 06:34:04 pm

Título: Los hijos que parten con la aurorea, ¿a dónde van?
Publicado por: jordi en 14 de Octubre de 2013, 06:34:04 pm
Hola a todos:

He encontrado un tema que escribió Victor Hugo y a mi me ha gustado mucho y me apetece compartirlo con vosotros, ya me direis que os parece:


Los hijos que parten con la aurora, ¿adónde van?
¿Qué misteriosa llamada no han podido resistir sus jóvenes destinos? ¿Qué hicieron ellos con nuestro amor y con sus plegarias?
La noche ilógica no dejó que el alba diera a luz el día. Apenas unos pasos separan a veces la cuna del abismo. El tiempo es corto entre la sonrisa que lo arrullaba todavía ayer, y el cielo tabicado de una tumba.
El río no hallará nada de todo lo que le prometían sus sueños: la caricia ruda de las rocas, los besos de las hierbas y las hojas, el galopar por la cumbre de la montaña y por el raso indolente de los prados. -Apenas nacido, el océano ya lo ha tragado.
Los hijos que parten con la aurora nos dejan con nuestros besos perdidos y con el peso de nuestro cariño inútil. Nos dejan con ese amor que nos tritura, que arrastra sus cruces y pesares. -Nuestros besos perdidos y nuestras amarguras que, éstos sí, jamás nos abandonan.
Y se nos dice: «La vida sigue y sigue. Tenemos que seguir también con ella». Pero nosotros, con la obstinación de pobres gentes que nada entienden del fragor de su futuro aniquilado, nosotros nos preguntamos: «¡Qué importa el camino que lleva hasta la tarde si hemos de marchar sin nuestro hijo!». Aquél que roba nuestros hijos, roba también el sabor de los frutos del jardín de la tierra, roba la esperanza de las estrellas y la calma de las horas. Y hace del cielo un mármol frío donde yacen nuestras súplicas. Nuestras súplicas; ¿quién las oye? ¿Quién las oirá jamás? Si el cielo oyera las plegarias de una madre, el mármol se quebraría y su hijo volvería.
Los hijos que parten con la aurora, ¿lloran pensando en nosotros? ...¡No!, ¡escuchadme!; detrás del velo, los hijos sonríen. ¡Ya no tienen miedo, ya no sufren más! A las puertas del cielo dejaron sus lágrimas, las abandonaron en nuestras mejillas. Allá arriba, los hijos sólo saben reír. El reír de los que juegan con las estrellas, de los que juegan a trapecistas con el arco iris. No se llora cuando se juega en las dunas de las luces que ondean hasta el infinito, cuando se sabe que el infinito no desemboca en la nada, sino en otros horizontes, en otro azul, en otros cantos, en otros amores.
El tiempo de los ángeles es más corto que el de los hombres, porque los ángeles no tienen aquí su casa. Por eso son ellos viajeros de la aurora.
 Cuando pases la frontera de las lágrimas y de la rebeldía, entrarás en la claridad que ese ángel te ha dejado y que tú sigues sin ver. Entonces crecerás hasta alcanzar la hora que te lleve a él.
¡Vuestros hijos son felices! Juegan a la rayuela en las calles del cielo, pero en su rayuela ya no hay infierno. ¡Son felices! Corren riendo por la movediza arena azul del firmamento. Su paso no es indeciso, ni dudoso su vuelo por encima de los rabiosos océanos, de los torrentes y volcanes, por encima del estuario del tiempo por donde van nuestros destinos.
Vuestros hijos os hablan. ¿No los oís? Ellos os dicen: «Si me amáis, no dudéis que sigo vivo. ¡Estoy vivo! ¿No sientes que mi mano acaricia tu rostro? ¿No sientes en tu pelo el aliento de mis besos? No hay ningún cariño inútil, ninguno de tus besos se ha perdido; yo los recojo. ...Ahora soy yo el que vela por ti: La vida es una cuna y somos nosotros, vuestros hijos del allá, los que nos inclinamos sobre vosotros. Cuando ya no te sientas angustiado, entonces por fin entenderás mi voz».
Los hijos que parten con la aurora no son hijos de la noche; están en el corazón del día. -Para nosotros, las estaciones desaparecen y creemos que nos arrastran hacia la tarde, hacia un horizonte de pobres esperanzas. No vamos hacia la tarde, sino hacia la aurora de nuestros hijos. Ellos nos esperan puesto que nunca nos dejaron. En la aurora de nuestros hijos está ya nuestra propia eternidad.
Víctor Hugo
Título: Re:Los hijos que parten con la aurorea, ¿a dónde van?
Publicado por: jordi en 18 de Octubre de 2013, 08:35:56 am
Respuesta por Amelia

Dolor, hoy me has ganado la batalla !!

Estás instalado en mi corazón de forma permanente.
Tu presencia es una constante en mi vida que me oprime el corazón; pero ya no me quedan lágrimas, tú te has encargado de secar mis ojos, y sólo te puedes manifestar a través de mi rostro apagado.

¡LAS CICATRICES DEL CORAZON SON LOS CIMIENTOS UN ALMA MAS HERMOSA!

Besos a todos.
 

 

 
Título: Re:Los hijos que parten con la aurorea, ¿a dónde van?
Publicado por: jordi en 18 de Octubre de 2013, 08:36:59 am
Respuesta por Violant

Jo, que maravilla! ...estic plorant i avui no tocava.
Como a tantos, también me robaron una de las dos cosas que más quiero, uno de mis dos hijos. La alegría,
la ilusión, las fuerzas, las ganas, la calma... se fueron con él, la vida -que no la muerte- me arrebató hasta el aliento. Esa vida que no quiso estar con Él, que no quiso ser más su compañera, lo abandonó... Y ahora toca ver en la muerte una sonrisa?
Parafraseando a Irlanda cuando comenta: somos algo más que carne y huesos -me fío-; Voy a intentar confiar y sentir esa sonrisa en el otro lado aún cuando sólo la he visto en este extremo del mundo.
Gracias Jordi
Título: Re:Los hijos que parten con la aurorea, ¿a dónde van?
Publicado por: jordi en 18 de Octubre de 2013, 08:37:49 am
Respuesta por PAKILO

Jordi francamente precioso. Gracias por compartirlo !!. La verdad es que estaba probando de entrar en el Foro de AVES por primera vez y me he encontrado con tu escrito. Entonces me ha venido a la mente un escrito que me envió un amigo de una lectura de E.K.R.:
Aunque los ángeles velan por nosotros, nosotros mismos somos capaces de ser ángeles para los demás. En medio de una inmensa pena, es posible que nos preguntemos: ¿ Dónde están mis ángeles?, sin ver a todas las personas angélicas que nos rodean. Es posible que no veamos ó no sintamos todo el amor que nos traen. Es posible que no comprendamos que de hecho nuestro ángel aparece cuando un amigo ó incluso un perfecto desconocido nos dice justo la frase perfecta en el momento perfecto. Ojalá podamos crecer y ser ángeles para todos los que empiezan el tan doloroso proceso de duelo.
Un abrazo. Paki