QUÉ SE CONSIGUE
Un espacio donde expresarse.
Las personas explican sus preocupaciones inmediatas, sus sentimientos, sus preguntas y sus miedos.
Cuando aparece una enfermedad de estas características los espacios habituales (familia, amigos…) no están preparados para asumir esta nueva situación, ni para afrontar todos los cambios que comporta y únicamente tratamos de intentar soportarla de la mejor manera posible. Tampoco el enfermo quiere “cargar” a los demás y sus sentimientos y su sufrimiento, además de que le pesan sus responsabilidades adquiridas (esposo/a, padre, madre, etc.). A veces piensa que sólo puede ofrecer “su enfermedad” olvidándose de las cualidades que siempre ha tenido como persona, y que ahora parece que han pasado a segundo plano a causa de la enfermedad.
Aceptación de las circunstancias de la enfermedad.
A través de la asistencia al Grupo las personas reconocen en los otros sentimientos y vivencias parecidas a las suyas y salen del aislamiento e intercambian formas de vivir y resolver la nueva situación.
Revisan sus circunstancias vitales y la posible relación con la aparición de la enfermedad. Buscan qué cambios pueden hacer en su vida para mejorarla y empiezan a ver la enfermedad como un hecho importante, que ha hecho cambiar la actitud ante la vida y los ha movido a adoptar una nueva escala de valores que amplian la perspectiva.
En definitiva aceptan la enfermedad y toman la responsabilidad de la misma y de su vida.
