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jose luis
Desconectado
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Primero quiero dar las gracias a Jordi por haberme invitado a participar y la hago extensiva para todos los que lean este mensaje. Hace ocho años cambió de Plano de Existencia nuestra hija Elena, tenía 12 años. Y hace cuatro meses, nuestro hijo Roberto con 31 se reunió con su hermana en esa Nueva Vida en la que el Amor es el aire que se respira. Yo creía que tras lo que llamamos "morir" todo terminaba, no albergaba por tanto ninguna esperanza de volver a "saber" de mi hija. Pero a partir el tercer día de su fallecimiento, comenzaron a suceder "cosas extrañas" (físicas, mentales y curiosas sincronicidades) a todas y cada una de las personas de nuestro hogar, que con el andar del tiempo se fueron manifestando como evidencias de que la conciencia de la niña trataba de hacerse notar en nuestro día a día. Para alguien que asumía sin más los paradigmas de la ciencia materialista dominante en nuestra sociedad, "esas cosas raras" suponían una enorme contradicción. Veíamos por ejemplo cómo algún que otro objeto saltaba con fuerza desde su posición unas veces y otras "volaban" como dirigidos por una mano invisible hasta nosotros. Las luces que parpadeaban, el mecanismo de algunos aparatos se conectaban o desconectaban solos, un sin fin de "casualidades" y contactos con nuestros hijos cuando estaban quedándose dormidos o justamente momentos antes de despertar. Daba igual que todo eso fuera "imposible", nosotros lo estábamos viviendo y, aunque el resto del mundo no pudiera creerlo, y yo mismo me quedase tremendamente sorprendido ante estas experiencias, lo cierto es que sentía todo ello tenía alguna relación con el reciente fallecimiento de la niña y a partir de ello comencé a indagar si había alguna posibilidad de aclararlo. En fin, busqué y busqué. Encontramos un grupo de apoyo en el duelo -Alaia- en Madrid (donde vivimos), en donde pudimos comprobar que "esas cosas" eran mucho más frecuentes de lo que se conoce. Habían pasado nueve meses desde que nos despedimos de nuestra hija, cuando mi mujer comenzó a darse cuenta que la niña le hablaba. Así pudimos tener conversaciones con ella y tamién con muchos de los otros hijos del grupo. Con el tiempo, yo mismo tuve también la suerte de hacerme consciente de esas comunicaciones y unos meses después comencé a ayudar a otros padres para que ellos mismos tuvieran la oportunidad de aprender a "oír" a sus seres queridos, supuestamente DE-SA-PA-RE-CI-DOS. En ese quehacer llevo más de seis años y puedo ASEGURAR que LA MUERTE NO ES EL FINAL DE LA VIDA DE LA CONCIENCIA y que la relación entre los que se aman permanece VIVA pudiendo aprender a hacernos conscientes de ella con toda naturalidad. El tiempo de tratar de convencer ya pasó para mí, así que ahora me limito a compartir nuestra experiencia, y a ofrecerme para apoyar a quienes AMOROSA y RESPETUOSAMENTE, se sientan motivados para aprender a hacerse conscientes de esa comunicación -que ya está sucediendo, se den cuenta o no- entre ellos y los que se les adelantaron en el paso a esa Nueva Forma de Vida. Como comprenderéis, es mucho el valor que hay que echarle para hablar tan claro de algo contra lo que hay tanta oposición y que viene siendo ridiculizado por quienes usan su influencia para designar a la opinión pública lo que deben o no deben creer. Mi correo es: elvuelo@wanadoo.es Podéis visitar la página www.vivir-sin-ti.com Allí encontraréis un foro en el que os invito a participar y os animo para que echéis un vistazo a El libro de relato y experiencias porque en él hemos ido dejando diversos mensajes que se han ido compartiendo en el foro. Bueno, un abrazo MUY GRANDE. Ana Mari y jose luis.
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